Velas a través de las estaciones

Pequeñas y discretas, las velas son, sin embargo, un accesorio imprescindible para una decoración acertada. Tan pronto como cae la noche, sus halos de luz cálida sumergen la habitación en un incomparable ambiente relajante y relajante. Pero si sus llamas nos fascinan durante todo el año, las velas no se utilizan de la misma forma en invierno que en verano. Velas, instrucciones de uso temporada a temporada!

En primavera, juegos de transparencia y aromas florales

Cuando los días se alargan y el termómetro finalmente sube, la casa se ilumina con complementos invernales para dar paso a una decoración más ligera y vegetal. Las velas navideñas que encendimos en las primeras horas de la noche hace unas semanas han sido reemplazadas por velas perfumadas con aromas florales que dejan flotar en el aire un delicado aroma a jacinto, rosas, verbena o hierbas. cortar. Sobre la chimenea o la mesita de café del salón se disponen las grandes velas de cera para poner sobre candelitas de cristal o porcelana blanca. ¡En primavera, la decoración anhela transparencia, ligereza y luz! También es el momento de sacar tus velas de té para ponerlas a flotar en un jarrón grande o en una jarra de yogur de vidrio: con una hoja de hiedra o una pequeña flor cortada en el balcón, ¡el resultado es una primavera deliciosa!

¡Una vela que huele a primavera, para encender por la mañana!

En verano, candelabros para vigilar hasta el final de la noche.

En verano, salen velas para iluminar el balcón y el jardín durante largas tardes bajo el cielo estrellado. Es la temporada de los candelabros, braseros y fogatas en la playa. En el jardín, nos gusta hacer flotar velas en una palangana de zinc llena de flores, destacamos un callejón con una serie de pequeños candelabros, colgamos un candelabro en la rama de un árbol para una cena romántica … También es el momento de hacer tus propias velas repelentes de mosquitos flotando una vela ligera de té en un frasco de agua con aceite esencial de eucalipto de limón, rodajas de limón y una ramita de romero. En el interior, las velas perfumadas desafían los aromas de yodo, los olores de monoi y coco, pero también las fragancias de higuera, tomate, jazmín … Grandes ideas de regalo para ofrecer a los invitados, pero también para meter en tu maleta para sentirte como en casa de vacaciones. ¡En el jardín nos gusta jugar con fuego!

En verano, las velas son nómadas para iluminar la noche.

En otoño, velas para iluminar largas tardes

Desde la primera helada del otoño, la tendencia Hyddge vuelve a ocupar un lugar destacado en el panorama de la decoración. En la más pura tradición escandinava, pensamos en capullos, mantas suaves y velas en abundancia. Ahora es el momento de abastecerse de velas para calentar el ambiente a medida que los días se acortan. En ausencia de una chimenea que funcione, creamos un rincón dedicado a la magia de las llamas acumulando de cinco a diez velas de diferentes tamaños en una bandeja. En el lado olfativo, las velas otoñales perfumadas huelen a especias y canela, corteza y chimenea, ámbar, cedro y cuero … Con una taza de té caliente, un par de calcetines grandes y un buen libro, seguro, las velas nos ayudan a enamorarnos. 10 ideas para usar velas en la casa

El placer del fuego en otoño

En invierno, las velas calientan la decoración.

El invierno, que comienza con la noche más larga del año, es la estación favorita de las velas. En el centro de la mesa, en la sala de estar e incluso en el baño, sus llamas danzantes traen luz y calidez a la casa. Para olvidar la dureza del aire libre, nos enamoramos de los aromas de la chimenea, las agujas de pino, la Apple de caramelo, el cedro y el pan de jengibre. Por lo demás, todo está permitido, desde grandes candelabros hasta candelabros, pasando por candelitas y velas de todos los tamaños. El único requisito es garantizar la seguridad, asegurándose de que los niños no puedan acercarse a las llamas y de que se evite cualquier riesgo de incendio. Para ello nunca dejamos las velas desatendidas y pensamos apagarlas todas antes de acostarnos. Una vez tomadas estas precauciones, solo queda disfrutar de las largas tardes de ayer al resplandor de las llamas …

¡Velas navideñas!