¿Por qué el bricolaje te pone de buen humor?

En los últimos años, la locura por el bricolaje no ha dejado de crecer. Desde el tejido hasta la caligrafía, pasando por la costura, la cerámica, la cocina o la creación de cosméticos caseros, todos los medios son buenos para poner tus manos y tu creatividad en acción, y los manitas se han convertido en un tiempo récord en las estrellas de la blogósfera e Instagram. Pero tenga en cuenta que más allá de las tendencias, el trabajo manual es más que un pasatiempo y una excelente manera de relajarse y mejorar su estado de ánimo todos los días. Aquí hay al menos 6 buenas razones para practicar una actividad de bricolaje con diligencia (¡y con una sonrisa!)

Hacer algo con tus manos es creer en ti mismo

Entrar en una actividad manual es como apostar por ti mismo. Es partir de la nada, progresar poco a poco y descubrir habilidades que hasta entonces no sabíamos que existían. A menudo ya condición de embarcarse en proyectos de dificultad adaptada, uno se da cuenta de que con un poco de perseverancia ningún objetivo es inalcanzable. Entonces podemos afrontar proyectos cada vez más ambiciosos y nos damos cuenta de que no somos tan torpes, perezosos o impacientes como pensábamos inicialmente. Esta progresión y el hecho de descubrir nuevos talentos aumentan la autoestima y te enorgullecen del trabajo realizado.

El bricolaje te permite expresarte

No todo el mundo puede expresar sus emociones con palabras. El bricolaje es una forma indirecta de decirse a uno mismo, de elegir un campo de expresión donde dar rienda suelta a tus sentimientos y sentimientos. ¿Estás de buen humor? ¡Hazte un cojín de flores para poner en tu sofá! ¿Quieres decirle a alguien que lo amas? ¡Hazle algo! ¿Sientes que es hora de cuidarte? ¡Crea un plato de comida reconfortante o una crema corporal con los aromas que te gustan! Crear es también sacar a relucir facetas de la propia personalidad que no necesariamente se revelan a diario. Es aceptar ser único y cultivar sus diferencias de manera positiva.

Crear es cuidarse

Los proyectos de bricolaje tienen efectos positivos en nuestro estado de ánimo porque permiten embellecer nuestro interior o nuestro armario. También recuerdan las manualidades de nuestra infancia y nos vuelven a conectar con el simple placer de hacer pompones o guirnaldas de papel. Dan importancia no solo a la creación final, sino también al placer que se obtiene durante su realización. Disfrutar del bricolaje también se está desacelerando. En un momento en el que la presión social nos urge en un mismo día a trabajar, divertirnos, cultivarnos, hacer deporte, etc., el trabajo manual nos obliga a preguntarnos y aceptar que un proyecto lleva tiempo y requiere paciencia para ser bien ejecutado.

Las actividades manuales te hacen feliz

El bricolaje ayuda a combatir el estrés: estudios muy serios muestran que las actividades manuales reducen los niveles de estrés y mejoran el estado de ánimo general. Concentrarse en el trabajo manual disminuye gradualmente la frecuencia cardíaca y la ansiedad, y ayuda a liberar las tensiones acumuladas durante el día o la semana. Al concentrarnos en un trabajo, ya sea bordado, cerámica o caligrafía, nos relajamos, nos olvidamos de nuestras preocupaciones y nos sumergimos en un estado cuyos beneficios son similares a los de la meditación. Algunos investigadores psiquiátricos incluso afirman que el trabajo manual calma la depresión. Según Barry L Jacobs, por ejemplo, un investigador de neurociencia de la Universidad de Princeton, el tejido, por su naturaleza repetitiva, aumenta la cantidad de serotonina en el sistema nervioso y regula el estado de ánimo de los sujetos deprimidos.

¡Tinkering es desconectar!

En una época en la que cada vez pasamos más tiempo frente a las pantallas, en el trabajo como en nuestro tiempo libre, el bricolaje nos obliga a desconectarnos para vivir plenamente el momento presente. La manualidad, al situarnos en el tiempo y el espacio de forma consciente, nos acerca al mundo real y nos ayuda a alcanzar un nivel de conciencia plena, lejos de los automatismos de la vida cotidiana. El doctor en filosofía Pascal Chabot, que ha estudiado el fenómeno del burn-out, lo afirma: “Una de las principales fuentes de malestar contemporáneo proviene sin duda de un exceso de abstracción”. En esta perspectiva, el bricolaje nos libera de esta abstracción al permitirnos transformar nuestros pensamientos e ideas en acciones, en objetos. Esta relación con la materia, con el proceso de elaboración o transformación por la actividad manual, nos reconcilia con el mundo tangible y las tareas donde el significado es evidente.

Las actividades manuales también son buenas para las personas mayores

DIY, ¿un simple pasatiempo de las abuelas? No tan seguro ! Mientras cada vez son más los jóvenes que se dejan seducir por los productos caseros, las personas mayores tienen todo el interés en practicar también una actividad manual que les guste. De hecho, esto ayudaría, al estimular las conexiones neuronales, a reducir la pérdida de memoria debido al envejecimiento y mejorar el estado de salud de los pacientes con demencia y Alzheimer. Y, por supuesto, cuanto antes empiece, ¡es menos probable que le afecte un daño cerebral! Buenas noticias para los entusiastas del bricolaje que, sin necesariamente darse cuenta, son buenos para su estado de ánimo y su mente. Del mismo modo, ciertas actividades suaves como tejer protegen contra la aparición de artritis en las manos. En conclusión, ¡el bricolaje está muy bien!