La artesanía marroquí en el corazón de la tendencia decorativa

Marruecos está dotado de una artesanía rica y ancestral. Transmitidas de generación en generación con pasión, las tradiciones y conocimientos árabes y bereberes se desarrollan constantemente y se ajustan a nuestras demandas de modernidad. Los materiales utilizados – madera, piel, hierro, latón, vidrio, cerámica y por supuesto tejidos – se transforman en objetos cotidianos. Hermosas y atemporales, se invitan con encanto y autenticidad en cada habitación de la casa.

Alfombras marroquíes

La llegada de las alfombras bereberes a nuestros interiores hace ya varias temporadas es sin duda el punto de partida de este entusiasmo generalizado por la artesanía marroquí. El Beni Ouarain, el famoso modelo beige con estampados gráficos negros, se ha visto y reseñado en las páginas de decoración. Sin embargo, ¡nunca nos cansamos! Tan bonita como cómoda (porque está hecha 100% de lana de oveja), combina bien con todos los estilos y da carácter, siempre sobrio, a cualquier habitación. ¡Sería un error prescindir de él! Pero no es el único en volcar los corazones de los amantes de la autenticidad. El Kilim, esta colorida alfombra de tejido plano también está muy de moda. Apreciado por su lado bohemio chic, encaja perfectamente en un interior que ha adoptado el movimiento Kinfolk. Lo mismo ocurre con las alfombras Azilal compuestas alternativamente por una línea anudada y una o dos líneas tejidas con lana virgen en bruto. ¡Una verdadera obra maestra! Finalmente, el Boucherouite también tiene la costa. Una especialidad de las tribus rurales bereberes y muy modesta de Marruecos, está tejido por mujeres a partir de telas rasgadas de textiles reciclados. ¡Y pensar que no hace tanto tiempo, los comerciantes de los zocos ni siquiera los ofrecían a la venta!

Cestas redondas marroquíes

Práctica y ecológica, la cesta redonda marroquí, tejida a mano en hojas de palmera, parece haberse convertido en un complemento imprescindible del día a día. Lo llevamos al mercado, a la playa, lo usamos como bolso de mano y, sobre todo, lo invitamos a los cuatro rincones de nuestro interior como un auténtico elemento decorativo. A menudo también se cuelga en un grupo y en diferentes tamaños, en un bonito perchero de madera rubia, que se presenta en el pasillo. También puedes colgarlo en un tirador de puerta y llenarlo con un bonito ramo de flores secas o utilizarlo en versión XXL en la habitación de los niños para que puedan guardar sus juguetes.

El espejo de latón marroquí

Rara vez unido a la pared solo, el pequeño espejo de latón marroquí también se eleva al rango de imprescindible. Martillado a mano en Marrakech, toma la forma de gotas, escamas, triángulos, ojos o simplemente aparecen en forma redonda o cuadrada. Para un resultado altamente decorativo, no dudamos ni un segundo en multiplicar los diferentes modelos para crear una decoración única donde la poesía y la delicadeza se unen.

El taburete marroquí Beldi

Un gran clásico de la decoración marroquí, el tradicional taburete Beldi se utiliza más como pequeña mesa auxiliar que como asiento. Con su paja tejida a mano y madera de eucalipto o laurel, luce tonalidades naturales, lo que facilita su colocación en cualquier interior. En el salón se puede utilizar como macetero, mientras que en la entrada se realza con un bonito cesto para guardar las llaves de toda la familia. Para darle un aspecto más moderno, algunos artesanos marroquíes han optado por sustituir la paja del asiento por bandas de piel tejida. ¡Es difícil no caer bajo su hechizo!

Mantas handira

Llevadas en los hombros por las novias bereberes del Atlas, las mantas Handira, realizadas en algodón efecto terciopelo y bordadas con lentejuelas, son símbolos de suerte y fertilidad. Tejidos y cosidos a mano por mujeres marroquíes, se convierten en alfombras, cubrecamas o tapices en nuestros interiores. También a veces se revisan y adoptan la forma de cojines o pufs acogedores y refinados. Si estás buscando un complemento decorativo poético cargado de historia, ¡creo que lo has encontrado!

Vidrio beldi

Boca soplada desde la década de 1940, el vidrio Beldi es un objeto emblemático de Marruecos. Inmediatamente reconocible gracias a su relieve central, originalmente estaba destinado a servir té. En 2013, sin embargo, casi desapareció tras el cierre de la última fábrica de vidrio en Casablanca. Incapaz de resignarse a ver desaparecer este icono del diseño marroquí, el grupo hotelero Beldi decidió construir una nueva fábrica de vidrio con modernas instalaciones en su recinto. Hecho de vidrio reciclado, ahora está disponible en varios tamaños. Menos mal, pudimos verlo en nuestra mesa en un bonito vaso de agua, ¿no?